Las palabras siempre están disponibles. No necesitan baterías ni buena luz
viernes, 31 de diciembre de 2010
Deseo de año nuevo
miércoles, 17 de noviembre de 2010
De cómo llegaron a mi vida para no marcharse
Conocí a E. el día en que con su poncho naranja y negro, se acercó a mí en el frío y oscuro patio del colegio. Había llovido y yo estaba sentada en un rincón de ese horrible patio, y me dijo "¿Por qué estás sola? ¿no tienes amiguitas? Ven a jugar conmigo". Ese día teníamos 4 años. Hoy tenemos 33 y su mano sigue abierta para mí.
B y yo nos juntamos porque las dos habíamos quedado huérfanas de amigas ese año. Ella me caía bien porque era divertida y no le gustaba meterse con nadie. Después descubrí lo generosa que era, y que a la vez tenía un carácter endemoniado, casi como el mío (tal vez un poco más ácido, si cabe). Y en algún momento, bien cercano, comencé a tener la certeza que hoy sigo teniendo: que ella haría lo que fuera por mi, y yo por ella.
A. tuvo la culpa de que G y yo nos hiciéramos amigas. Él y su manía de quitarse la camisa del colegio y quedar en franela ovejita mientras jugaba volibol en la cancha del colegio. Eso estaba hecho para subir nuestra temperatura de adolescentes a 40 grados. "Ay qué calor, ay qué calor..." Eso fue lo que estuvimos cantando todo ese recreo. Y nos reímos, y nos reímos, y nos reímos. Su risa era cálida, sincera, generosa e inteligente, tal como ella. Nos reímos tanto que tengo su risa metida en el corazón y sigue sonando como el primer día.
E y yo nos encontramos gracias a nuestra inteligencia. Las dos queremos ser tan inteligente como es la otra. E. no sospecha que ella saldría perdiendo, pero es algo que nunca le diré. El día que nos vi haciendo a la perfección y de manera espontánea la mímica de una canción (bueno fueron varias, el tequila tuvo la culpa) de Alejandro Sanz, sólo con mirarnos a los ojos, entendí que ella, además de no abandonarme nunca, siempre me entendería aún sin mover los labios.sábado, 23 de octubre de 2010
Vuela Susana, vuela

No estaba gris, no llovía. El cielo de la mañana que Susana decidió salir a volar estaba totalmente despejado. Ni una nube se atrevía a empañar ese azul maravilloso en el que el sol brillaba con orgullo.
Estoy segura, aún para mi tristeza por no volver a escucharla reír –sólo en mi corazón-, de que Dios celebraba que Susy se marchaba a su lado.
Vuela Susana, vuela. Ya no hay dolor, ya no hay amarres.
Papá y mamá te dieron la bendición.
Quienes te aman ya te abrazaron y besaron tu frente.
Tus amigos te cubrieron de flores.
Buen viaje Susana. Vuela, que el cielo te está esperando.
domingo, 10 de octubre de 2010
Just that
Carol Connelly: I'm so afraid you're about to say something awful.
Melvin Udall: Don't be pessimistic, it's not your style. Okay, here I go: Clearly, a mistake. I've got this, what - ailment? My doctor, a shrink that I used to go to all the time, he says that in fifty or sixty percent of the cases, a pill really helps. I *hate* pills, very dangerous thing, pills. Hate. I'm using the word "hate" here, about pills. Hate. My compliment is, that night when you came over and told me that you would never... well, you were there, you know what you said. Well, my compliment to you is, the next morning, I started taking the pills.
Carol Connelly: I don't quite get how that's a compliment for me.
Melvin Udall: You make me want to be a better man.
martes, 7 de septiembre de 2010
Oración de la tarde
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tu cuidarás los sueños de la noche,
tu borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.
lunes, 30 de agosto de 2010
Con lo que muevas
porque todo podría moverse.
Cuidado donde apoyes tus manos,
porque, en todo, podrías dejar tus huellas.
Y no es que las huellas sean imborrables,
pero son huellas.
Cuidado, en todo caso,
en dónde quieras dejar tus marcas.
Nada es inocente en el sentido,
de que no tenga consecuencias,
y no quisiera que las tuyas fueran tan inadvertidas,
es decir, que hicieras como si no supieras si te pido que mires dónde apoyas tu corazón
y que no pretendas que no sabías, o no veías.
Cuidado con lo que muevas,
porque en todo podrías dejar tus huellas.
Cuidado donde apoyes tus manos,
porque todo podría moverse,
igual como sigue la vela al viento.
Y no quisiera que digas,
que no querías quien te siga
ni te sigan
habiendo fingido que no sabías cómo todo,
hasta el aire virgen de los hielos,
espera un movimiento
ni hay luz sin sombra
ni voz sin consecuencia
igual que sigue la vela al viento
y la vida donde soples aliento.
Por lo demás, adelante, por favor".
Luis Pescetti.
jueves, 5 de agosto de 2010
....
domingo, 1 de agosto de 2010
Feliz
sábado, 10 de julio de 2010
Sacrificio
lunes, 21 de junio de 2010
Vacío
Es grande, pero no parece infinito.
No se escucha el eco, sólo mi voz.
Eso debe ser bueno ¿no?
viernes, 18 de junio de 2010
A la espera de la amnesia
martes, 4 de mayo de 2010
Hoy sólo me repito a mi misma
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.
Santa Teresa de Ávila
(1515-1582)